18 de novembre 2007

Hércules 0 Celta 1

Yendo al estadio oía como un seguidor le decía a otro que se sabe cuando un toro es peligroso por su primer comportamiento. Si el toro en la embestida giraba la cabeza buscando al torero es que tenía peligro y si, por contra, mantenía la cabeza recta el toro no era peligroso. Uno no entiende de toros pero recordó el símil de este seguidor cuando en el primer ataque del Celta Quincy se plantaba ante Unai Alba que salvaba el gol y Núñez enviaba fuera el rechace cuando tenía toda la portería para él solo. El Celta tenía peligro. En cambio, el Hércules mostraba la habitual falta de recursos sobre el campo enmascarada por la peligrosidad en cada acción a balón parado.

Goiko apostó por un once inicial con la pareja de mediocentros formada por Cámara y De los Santos, con Mariño en la mediapunta y Farinós y Montenegro en las bandas. Tardó cuarenta minutos en darse cuenta que Montenegro, sin velocidad, regate y desmarque, no tiene cualidades para jugar en esa posición y pasar a Mariño a la banda y al argentino al centro. Ya daba igual, la dinámica era de un equipo roto, incapaz de hacer circular el balón con sentido, de crear ocasiones ante la meta de Esteban que sólo sufría en los balones colgados al área.

Los vigueses ante el juego inoperante herculano plantearon un partido con dos líneas muy juntas, presión a las bandas -Montenegro y Farinós casi siempre recibían de espaldas, en inferioridad y sin apoyos- y rápidas transiciones comandadas por Jorge y Canobbio donde Quincy ponía en evidencia la velocidad de toda la defensa herculana. El partido se decidió en un centro diagonal del lateral Roberto Lago que remató Perera a placer. No es la primera vez que se ve esta jugada en el Rico Pérez esta temporada. En la primera jornada Yordi marcó con el Xerez de forma similar, y también como en esta ocasión Llera era superado en este tipo de centros, me pregunto para qué sirve un central de 1,94 metros si es constantemente superado en estas acciones y si Sergio Fernández no ha pagado sus declaraciones tras el encuentro en Castellón.

Restaban treinta minutos y tres cambios por hacer. Ninguno solucionó nada y apenas uno de ellos, Tote, mostró algo de amor propio. El partido acabó con el cero a uno en parte gracias a Unai Alba que como es costumbre acabó siendo el mejor y evitó una goleada que hubiese puesto aún más difícil la situación de Goiko. El técnico vasco tiene por delante una semana complicada y dependerá de la gestión de la situación que haga durante la misma para que su crédito llegue hasta Ipurúa o hasta la visita del Nàstic. De todas formas convendría no olvidar que Goiko es uno de los culpables pero no el único, Subirats, sus colaboradores y los jugadores son también responsables de lo que ocurre.

Fotos: Marca - Las Provincias

 
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